Durante años, la estrategia digital del sector hotelero ha girado alrededor de una misma obsesión: aparecer primero. Primero en Google. Primero en las OTAs. Primero en las búsquedas de los viajeros. Sin embargo, el escenario ha cambiado.
La irrupción de la inteligencia artificial, la fragmentación del consumo de medios y la transformación de los procesos de búsqueda están redefiniendo la forma en la que los usuarios descubren, consideran y reservan un hotel. Hoy la visibilidad ya no depende únicamente de ocupar una posición en una página de resultados, sino de construir una presencia capaz de generar recuerdo, confianza y recomendación.
Además, las primeras evidencias apuntan a que las respuestas generadas por IA pueden reducir parte del tráfico hacia determinados sitios web, consolidando un cambio de paradigma en el que la visibilidad ya no se mide únicamente por el clic.

Del Share of Voice al Share of Citation
Tradicionalmente, las marcas hoteleras han medido su presencia a través del Share of Voice: cuánto se habla de ellas frente a sus competidores.
Pero en un entorno donde cada vez más usuarios consultan asistentes de IA para inspirarse, comparar opciones o planificar viajes, empieza a ganar relevancia un nuevo concepto de medición: el Share of Citation. Es decir, la capacidad de una marca para ser citada, mencionada y recomendada por sistemas algorítmicos.
Cuando un usuario pregunta: «¿Cuál es el mejor hotel boutique en Valencia?» o «¿Qué hotel con rooftop me recomiendas en Madrid?», la respuesta ya no depende únicamente de una búsqueda tradicional. Depende de las señales digitales que una marca ha construido previamente: notoriedad, contenido, reseñas, menciones, autoridad y conversación.
La IA no recomienda lo que no entiende. Y no entiende aquello que no está bien descrito, reseñado, citado y presente en fuentes relevantes. Por eso, la próxima batalla de las marcas hoteleras no será solo por ser vistas. Será por ser recomendadas.
El regreso del branding como motor de crecimiento
Durante años, muchas estrategias de marketing hotelero se orientaron hacia la captación inmediata.
Performance.
Conversión.
Último clic.
Sin embargo, la evolución de los algoritmos está devolviendo protagonismo a una disciplina que algunos consideraban secundaria: el branding. Porque la notoriedad ya no solo influye en la percepción de marca. También alimenta las señales que utilizan los motores de búsqueda y los modelos de inteligencia artificial para determinar qué marcas merecen ser recomendadas.
Cuando una marca genera recuerdo, aumentan las búsquedas de marca, el tráfico directo, las menciones, las reseñas y los contenidos generados por terceros. Todas esas señales refuerzan su autoridad digital y aumentan sus probabilidades de ser considerada por los nuevos sistemas de recomendación.
El branding ya no es únicamente una herramienta para construir notoriedad. Es la primera señal que activa todo el círculo de crecimiento.
El territorio que muchos hoteles todavía no están ocupando
Uno de los grandes retos del sector es que sigue infrarrepresentado en algunos de los entornos de mayor crecimiento publicitario.
La televisión conectada (CTV), por ejemplo, se está consolidando como uno de los medios con mayor crecimiento y capacidad para construir notoriedad de forma eficiente. De hecho, casi siete de cada diez profesionales del sector consideran que la CTV representa la principal oportunidad de inversión e innovación publicitaria para los próximos años.
Sin embargo, la presencia de las marcas hoteleras sigue siendo limitada frente a otras categorías turísticas. Mientras las aerolíneas concentran el 41% de las impresiones en entornos CTV/OTT y los cruceros el 24%, la categoría hotelera apenas alcanza el 9%.
Esto genera una oportunidad evidente. Mientras gran parte del sector continúa compitiendo por las mismas búsquedas en Google, existe un territorio audiovisual todavía poco saturado donde construir marca, generar recuerdo y diferenciarse. Las cadenas hoteleras todavía no han ocupado este territorio con la intensidad que sí se observa en otras categorías turísticas. Pero precisamente por eso, quienes actúen ahora pueden llegar primero.
De la cuota de pantalla a la cuota de cita
Durante años las marcas han competido por ganar cuota de pantalla y ahora deben competir también por ganar cuota de cita. Porque la nueva ventaja competitiva no consiste únicamente en estar presente ante el consumidor, sino también en ser comprendido y recomendado por los sistemas de inteligencia artificial.
Un hotel puede tener una ubicación privilegiada, una propuesta gastronómica diferencial o el mejor rooftop de una ciudad y, aun así, seguir siendo invisible para los motores generativos si esos atributos no están correctamente descritos, reseñados y respaldados por fuentes externas.
La combinación de notoriedad, contenido experiencial, relaciones públicas, reseñas y presencia digital coherente se convierte así en un factor decisivo para aumentar la elegibilidad algorítmica.
Qué deberían empezar a trabajar las marcas hoteleras
Para competir en este nuevo escenario, las marcas hoteleras deberán trabajar de forma más integrada su presencia digital. No bastará con optimizar campañas de captación o mejorar posiciones en buscadores. Será necesario construir un ecosistema de señales coherente: contenidos propios que expliquen bien la propuesta de valor, reseñas que refuercen los atributos diferenciales, menciones externas en medios y plataformas relevantes, presencia audiovisual para generar recuerdo y una estrategia de medición que vaya más allá del último clic.
En este contexto, indicadores como las búsquedas de marca, el tráfico directo, la calidad de las menciones, la presencia en respuestas generadas por IA, la evolución de las reseñas o la contribución de los medios audiovisuales a la consideración deberían empezar a formar parte del cuadro de mando de cualquier estrategia hotelera.
La próxima batalla será mental y algorítmica
El nuevo reto para las marcas hoteleras no consiste únicamente en captar demanda cuando el usuario está preparado para reservar. Consiste en influir mucho antes. En construir presencia cuando todavía está soñando con su próximo viaje. En generar señales que alimenten los motores de recomendación. En ser la marca que aparece en la mente del consumidor y en las respuestas de la inteligencia artificial.
Porque el futuro del sector hotelero no se decidirá exclusivamente en los buscadores. Se decidirá en dos territorios simultáneamente: la memoria humana y la memoria algorítmica.
La visibilidad hotelera ya no se juega solo en Google. Se juega en el recuerdo, en la recomendación algorítmica y en la capacidad de convertir esa preferencia en reserva directa. Y las marcas que empiecen a trabajar ambos espacios desde hoy serán las que lideren las reservas de mañana.



