El sector travel en 2026 atraviesa una transformación profunda. Ya no se trata únicamente de atraer visitantes, sino de construir relatos que posicionen territorios en la mente y en el corazón de las personas. Para las agencias de medios especializadas en marca país, el desafío es claro: conectar propósito, identidad y conversión en un entorno donde la tecnología avanza, la atención se fragmenta y el viajero es cada vez más consciente.
A continuación, analizamos las principales tendencias que están redefiniendo la publicidad turística este año y que marcarán la pauta en la construcción de marcas territoriales sólidas, diferenciadas y sostenibles.
Activación de experiencias memorables
En 2026, el eje de la comunicación turística ya no es el destino en sí mismo, sino la experiencia que se vive en él. Las audiencias no buscan únicamente “ir a un lugar”, sino sentirse transformadas por lo que ocurre allí: bienestar, conexión cultural, aventura, gastronomía o propósito.
Para la marca país, esto implica evolucionar del clásico catálogo de paisajes y atractivos hacia una narrativa centrada en vivencias. La publicidad más efectiva no enumera atributos, sino que construye escenas emocionales: una conversación en un mercado local, una ruta al amanecer en un entorno natural, una experiencia gastronómica que conecta tradición y modernidad.
El reto estratégico está en traducir la identidad del territorio en momentos significativos para el turista. Cuando la experiencia se convierte en el eje creativo, el destino deja de competir por precio o infraestructura y comienza a competir por significado.
Storytelling auténtico como pilar de confianza
La saturación publicitaria y la sofisticación del consumidor han elevado el estándar de autenticidad. En el sector travel, esto se traduce en una clara preferencia por relatos genuinos, protagonizados por personas reales y conectados con la cultura local.
En 2026, las campañas de marca país que generan mayor impacto son aquellas que integran voces locales, creadores de contenido arraigados al territorio y testimonios reales de viajeros. El contenido excesivamente institucional o artificial pierde relevancia frente a historias que muestran matices, diversidad y humanidad.
La autenticidad no significa improvisación, se trata de identificar qué historias representan mejor al país, cómo se alinean con el posicionamiento deseado y de qué manera pueden amplificarse en distintos canales sin perder credibilidad.
Para las agencias de medios, el valor diferencial radica en orquestar estos relatos dentro de una arquitectura coherente que combine alcance masivo y profundidad emocional.
Del sueño a la reserva en un solo paso
El viaje del consumidor turístico es más complejo y fragmentado que nunca. El proceso comienza con la inspiración, principalmente en redes sociales y canales digitales, continúa con la investigación en buscadores y sitios especializados y culmina en plataformas de reserva o canales directos.
En este contexto, la omnicanalidad en 2026 ya no es una opción, sino una condición básica de competitividad. Las marcas país deben diseñar ecosistemas de comunicación que acompañen al viajero en cada etapa del funnel: soñar, planificar, decidir y compartir.
La clave no está solo en estar presentes en múltiples plataformas, sino en mantener coherencia narrativa y visual en todas ellas. El mensaje debe adaptarse al formato: video corto, display, branded content, CTV… sin perder el hilo conductor de la identidad país.
Una planificación de medios inteligente integra datos de comportamiento, optimiza la frecuencia y asegura que cada punto de contacto refuerce la promesa de marca. Así, la experiencia publicitaria se convierte en una antesala fluida de la experiencia real del viaje.
Video, social commerce y conversión integrada
El contenido audiovisual sigue consolidándose como el formato dominante en travel. En 2026, el video corto inspira, educa y convierte en cuestión de segundos. Plataformas sociales integran cada vez más funcionalidades de reserva, consulta y compra, reduciendo la distancia entre inspiración y acción.
Para la publicidad turística, esto implica diseñar piezas que combinen impacto emocional con claridad en la propuesta de valor y llamados a la acción efectivos. La creatividad debe captar la atención de inmediato, pero también facilitar el siguiente paso: visitar un micrositio, explorar rutas temáticas o acceder a ofertas específicas.
El social commerce, además, abre oportunidades para campañas segmentadas por intereses, comportamientos de viaje y momentos del año. La marca país puede promover eventos culturales, temporadas específicas o productos turísticos diferenciados directamente desde el entorno social donde el usuario ya se encuentra interactuando.
La integración entre creatividad, tecnología y datos es esencial para que el contenido no solo inspire, sino que también convierta.
Connected TV y el poder del gran formato emocional
En paralelo al auge del contenido móvil, la Connected TV (CTV) se consolida como un canal estratégico para el top of funnel. La posibilidad de segmentar audiencias en entornos de pantalla grande combina el poder narrativo de la televisión con la precisión del entorno digital.
Para las marcas país, la CTV representa una oportunidad excepcional para desplegar storytelling cinematográfico que construya deseo y posicionamiento. Las piezas pueden profundizar en el relato cultural, mostrar diversidad de paisajes y transmitir valores de sostenibilidad, innovación o hospitalidad.
Lo relevante en 2026 es la integración cross-device. Un impacto en CTV puede estar conectado a acciones posteriores en móvil o desktop, permitiendo medir cómo la inspiración generada en el salón de casa se traduce en búsquedas, visitas al sitio oficial o reservas.
La planificación de medios ya no separa televisión y digital: los integra bajo una lógica de experiencia continua.
Sostenibilidad y propósito como ejes reputacionales
El viajero actual es más consciente del impacto ambiental y social de sus decisiones. En consecuencia, la publicidad turística no puede ignorar el debate sobre sostenibilidad, inclusión y desarrollo local.
En 2026, las marcas país que lideran la conversación son aquellas que integran el propósito en su narrativa, mostrando iniciativas concretas: protección del patrimonio natural, apoyo a comunidades locales, promoción de turismo responsable o desarrollo de infraestructuras sostenibles.
La comunicación debe evitar el greenwashing y apostar por la transparencia. Cuando el compromiso es real y se comunica con claridad, se convierte en un poderoso diferenciador competitivo y en un factor decisivo para segmentos de alto valor.
La marca país es un relato vivo
La publicidad en el sector travel en 2026 exige una visión integral donde emoción, datos y coherencia estratégica convivan en equilibrio. Ya no basta con mostrar; es necesario narrar, contextualizar y facilitar la acción.
Para las agencias de medios especializadas en marca país, el desafío es construir ecosistemas de comunicación que transformen atributos territoriales en experiencias deseables, que integren tecnología sin perder humanidad y que conecten inspiración con resultados medibles.
En un entorno altamente competitivo, la diferencia no estará solo en la inversión, sino en la capacidad de articular un relato país auténtico, relevante y adaptado a cada audiencia. Porque, en última instancia, las personas no viajan únicamente a lugares: viajan hacia historias que quieren vivir y contar.