El Storydoing, más allá del storytelling

El arte de contar historias es uno de los más antiguos y arraigados en la cultura humana. Desde las pinturas rupestres hasta las películas de Hollywood, la capacidad de transmitir información y emociones a través de una buena historia ha sido siempre una herramienta poderosa y efectiva para comunicar ideas y conectar con el público. En los últimos años, ha surgido una nueva tendencia en el mundo del marketing y la publicidad: el STORYDOING. Esta forma de comunicar se basa en la idea de que no basta con contar una historia, sino que hay que hacer que esa historia cobre vida a través de acciones y experiencias.

El consumidor deja de ser un mero espectador pasivo para convertirse en el protagonista activo de la historia. Así, la marca humaniza la relación con su audiencia, fideliza y la convierte en embajadora.

Si ponemos un ejemplo práctico para entender mejor el concepto, en lugar de solo hacer una creatividad diciendo que la marca X se preocupa por el medio ambiente, creamos una conexión implantando una acción especial adicional a la estrategia de medios, en la que se recojan residuos en una playa o se plante un árbol por cada producto comprado. De esta forma, la marca no solo difunde una historia, sino que también la hace realidad a través de una acción concreta y sobre todo bien comunicada. Recordemos la cita popular “que lo que no se cuenta no se sabe”.

¿Qué pasos debemos seguir para realizar esta evolución del storytelling?

  • Definir el propósito: Es importante identificar la razón de ser de la marca y cuáles son los valores para transmitir a la audiencia.
  • Identificar los puntos de contacto: Analizar dónde localizar a los clientes potenciales y cómo vincular la marca con ellos.
  • Concretar la experiencia: ¿Cómo quieres que se sientan? Y lo más importante, ¿cómo quieres que sean prescriptores de la experiencia vivida? Es importante definir bien la experiencia con la que se quiere captar la atención de los clientes potenciales para interactuar con la marca.
  • Crear una estrategia coherente: Donde integramos el storytelling y el storydoing. Definiendo cómo contar la historia y cómo demostrar que las acciones son coherentes con los valores y el propósito.
  • Hacerlo realidad: Poner en práctica la estrategia y demostrar cómo se están llevando a cabo. El consumidor de hoy no se deja contar cuentos chinos, quiere comprobar de primera mano como la historia de la que se ha enamorado cobra vida.

En definitiva, para diseñar una campaña de storydoing, es necesario tener claro qué se quiere contar, qué experiencia se aspira provocar en el consumidor y qué objetivo se pretende conseguir. Además, hay que tener en cuenta las emociones y la creatividad como elementos clave para generar una conexión positiva con el público.

Espero haberos contado una bonita historia y que sigáis navegando por el resto de los artículos del blog, donde estoy segura de que encontrareis muchos puntos de conexión.

Marta Tejero                                                                                                                                                                                                           Team Leader

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