Terminados los Juegos Olímpicos de París e iniciado un nuevo ciclo hasta Los Ángeles 2028, es el momento de hacer balance y estudiar el comportamiento que ha tenido la audiencia, tanto los que han seguido la competición in situ, como de los que animaban detrás de la pantalla.
A nivel global, la audiencia ha aumentado con respecto a las ediciones anteriores. Según los registros de la NBCUniversal, principal socio comercial del COI, se han superado los 30,6 millones de espectadores, tanto en plataformas lineales como digitales, un 82% más que en los Juegos Olímpicos de Tokio. Además, cabe destacar el notable aumento del visionado de la competición a través de Peacock, la plataforma de streaming asociada a este canal, que en solo dos días de competición ya había superado los datos de Tokio 2020.
Los registros de la NBCUniversal, junto con las cifras récord de Discovery+ y Max, están demostrando que los espectadores, incluso los estadounidenses que están más acostumbrados a los contenidos en diferido, son cada vez más exigentes a la hora de visualizar contenido 100% en streaming.
El minuto de oro de la competición, se vivió durante la final de baloncesto masculina, celebrada entre Estados Unidos y Francia, con un promedio de 20,3 millones de espectadores entre NBCUniversal y Peacock.
Vemos que esta tendencia, también se repite en los países de habla hispana, ya que Telemundo experimentó un aumento del 26% de telespectadores con respecto a la retransmisión de Tokio 2026.
¿Qué ha sucedido en España?
En el caso de España, la cobertura ha estado en manos de RTVE, repartiendo la competición entre sus canales: La 1, La 2, Teledeporte y, ofreciendo algunas de las competiciones en directo desde RTVE Play, la plataforma digita de la cadena. En menor medida, también se ha podido encontrar contenido en Eurosport, pero al tratarse de un canal de pago su audiencia ha sido mucho menor.
Sin duda alguna, La 1 ha sido la gran triunfadora con un 18,2% de share y una media de 1,2M de televidentes. Unos datos que la sitúan varios puntos por encima de sus datos habituales de audiencia. Cabe destacar también el incremento de audiencia, de un 2,4% del canal digital RTVE Play, lo que nos muestra los públicos más jóvenes también se interesan por el deporte pero demandando un tipo de consumo diferente.
El momento más visto de toda la competición corresponde con la final de tenis masculina, donde el español Alcaraz se enfrentaba al serbio Djokovic. Este partido conseguía un 37,5% de cuota de pantalla, con una audiencia media de 3,5 millones de espectadores.
Las Redes Sociales como el perfecto altavoz
Más allá de la audiencia televisiva o en plataformas de streaming, las redes sociales son el otro gran altavoz de estos Juegos Olímpicos. Como ya se presagiaba, esta edición se ha convertido en la más digital de la historia, tanto por los canales sociales de los medios de comunicación como por los perfiles de los propios atletas.
Los participantes de la competición se han convertido en los mejores anfitriones para retransmitir todo lo que ha sucedido de primera mano, consiguiendo impactar a millones de usuarios con un discurso real y creíble de cómo se viven desde dentro unos Juegos Olímpicos.
Si bien los atletas cuentan con ciertas restricciones a la hora de mostrar patrocinadores o publicidad en sus perfiles durante la celebración de la competición, las redes sociales de las principales cadenas retransmisoras son una gran oportunidad de comunicación.
Según datos de la NBCUniversal, los canales sociales de NBC Sport consiguieron 6.550 millones de impresiones e incrementaron su comunidad en 4,7 millones de usuarios. Datos que respaldan una mayor inversión de las marcas en estas plataformas.
¿Qué papel juega todo esto para las marcas?

Los datos de audiencia lo avalan, los Juegos Olímpicos son uno de los grandes acontecimientos anuales y un gran escaparate a nivel mundial. Por ello, los otros grandes protagonistas, además de los atletas, son las marcas, que edición tras edición deben reinventarse para captar la atención de los espectadores.
Todo lo que suceda durante este período es una oportunidad de oro para las marcas, el grupo francés LVMH (Louis Vuitton Moët Hennessy) lo sabe y por ello ha sacado el mayor rédito posible de cada momento: desde el diseño de las medallas entregadas a los atletas que suben al podio, hasta contar con momentos exclusivos dentro de la ceremonia de apertura, como cuando navegó por el Sena un barco cargado de sus icónicas maletas.
Otras marcas francesas como es el caso de Carrefour han tenido también su presencia, instalando una de sus tiendas en la Villa Olímpica y adaptando sus productos a las necesidades de los participantes.
Esta repercusión no solo ha sido positiva entre los anunciantes que se encontraban presentes en la capital francesa, sino que las grandes audiencias de las retransmisiones han generado una mayor conexión entre telespectadores y marcas, ofreciendo un retorno inmediato y un impacto más duradero.
Según el estudio realizado por NBCUniversal, canal emisor de la competición en Estados Unidos, 2 de cada 3 consumidores consideran que los anuncios de los Juegos Olímpicos son más creíbles que otros. Además, durante la retransmisión de las diferentes competiciones se ha conseguido un 26% más de atención en el anuncio mostrado, un 44% más de recuerdo, un 14% más de búsquedas de la marca y un aumento del 17% de la intención de compra.
El turismo y los Juegos Olímpicos

Más allá de atletas y marcas, el turismo es el otro gran sector afectado por este tipo de acontecimientos. ¿Cómo se ha comportado en París? ¿Ha cumplido las expectativas?
Según datos de Visa, durante el primer fin de semana de competición el gasto de los consumidores aumentó un 20% con respecto a las mismas fechas del año pasado, siendo el turismo estadounidense, el alemán y el español el que más gasto ha generado en la ciudad.
Si realizamos un análisis por sector, vemos como el gasto se ha incrementado notablemente en: museos y teatros (+159% con respecto al mismo período del año anterior), alimentación (+42%) y restaurantes (+36%).
Otro de los datos positivos para la economía, viene de la mano de los pequeños comercios, los cuales aumentaron un 26% sus ventas durante el primer fin de semana de competición.
Las mejoras económicas también se han dejado notar en las ciudades que albergaban alguna de las pruebas como es el caso de Saint-Etienne, Lille o Marsella.
Como podemos observar, el negocio de los Juegos Olímpicos mueve masas, tanto a nivel audiencias como en forma de turismo, por ello las marcas deben estar en actualización constante para adaptarse a las necesidades de los espectadores y esto queda claro con el cambio de consumo de Tokio 2020 a París 2024, por ello, si queremos que nuestra marca sea una de las grandes triunfadoras de Los Ángeles 2028, se debe de empezar a trabajar cuanto antes en la estrategia para este nuevo ciclo olímpico.