Los Juegos Olímpicos son un gran reclamo para el turismo de la ciudad que los alberga, miles de aficionados al deporte se desplazan desde todas partes del mundo para presenciar las diferentes pruebas pero este evento… ¿realmente afecta positivamente al turismo de la ciudad? Tomando la actual edición que se está celebrando en París como referencia, podemos observar cómo ha influido esta celebración en la presencia de visitantes a la ciudad francesa.
Si nos ceñimos a los datos de los últimos estudios podemos ver cómo entre el 24 y 27 de julio, coincidiendo con el inicio de la competición, la ciudad de París ha obtenido un 20% más de visitantes de lo habitual, lo que se ha traducido en un 80% de ocupación hotelera.
La organización de los Juegos Olímpicos, ha calculado que el 62% del público presente durante la ceremonia de inauguración se trataba de turistas internacionales, siendo Europa y América del Norte los principales lugares de procedencia. Sin embargo, según la aerolínea Delta, pese al aumento de viajeros desde estos puntos, se ha podido percibir un gran descenso de turistas procedentes de Oceanía y Oriente Medio.
Cambios en los comportamientos de los turistas
La competición, no solo influye en la cantidad de viajeros sino que también cambia los patrones de comportamiento habituales del turista.
Tradicionalmente el motor clave del turismo de París han sido las compras, sin embargo, durante este inicio de la competición podemos ver cómo este sector ha disminuido para priorizar la asistencia a los diferentes eventos deportivos, ya que se ha podido observar un aumento significativo en las ventas de restaurantes y bares en las zonas donde se celebran las diferentes competiciones y que no se corresponden con los lugares habituales de visita de los turistas.
Otro de los datos más destacados del comportamiento de los visitantes es como organizan su agenda en función de los diferentes eventos, aprovechando los horarios de celebración de las pruebas para visitar otros atractivos de la ciudad como el Louvre o la Torre Eiffel.
Como podemos observar, el impacto turístico de este tipo de eventos es real, aunque se pueda llegar a percibir que el número de visitantes ha disminuido, lo que sucede es que cambian los patrones habituales de comportamiento.